Tú puedes vencer la ansiedad

Escrito por Ribera Salud

En el Día Mundial de la Salud Mental queremos compartir en nuestro blog una serie de consejos para vencer la ansiedad, un fenómeno psíquico universal que prepara nuestro cuerpo y aparato psíquico para responder en las mejores condiciones ante una circunstancia amenazadora, un posible riesgo, fracaso o pérdida.

Sin embargo, cuando esta respuesta deja de ser adaptativa y se convierte en desproporcionada, puede llegar a deteriorar nuestro rendimiento y es necesario hacerle frente. Nuestos expertos te explican en este post cómo reconocer este trastorno y te dan las claves para superarla.

¿Qué es la ansiedad?

Es un fenómeno psíquico universal. Es una forma de preparar nuestro organismo y aparato psíquico para responder en las mejores condiciones ante una circunstancia amenazadora, un posible riesgo, fracaso o pérdida. Es, por tanto,  una respuesta adaptativa del organismo, necesaria para la supervivencia y que se acompaña de manifestaciones físicas, mentales y comportamentales que se caracterizan por un estado de activación y alerta.

¿Cuándo se considera un problema?

Cuando la ansiedad deja de ser adaptativa. En general, cuando es desproporcionada y dura más que el peligro potencial, cuando se dispara en situaciones objetivamente inofensivas o sin causa aparente. En estos casos, la ansiedad, lejos de ser beneficiosa, deteriora nuestro rendimiento y requiere que la persona sea capaz de manejarla.

¿Cómo se manifiesta?

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¿Qué puedo hacer para controlarla?

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¿Qué técnicas psicológicas pueden ayudarme?

Son muy útiles las técnicas de relajación y, en especial, la respiración profunda o diafragmática; si logramos establecer una respiración más lenta y profunda, la ansiedad (y sus síntomas) disminuirán notablemente.

¿Cómo realizar los ejercicios de respiración profunda?

  • Busca un lugar agradable y tranquilo, donde no te molesten.
  • Acuéstate en la cama o siéntate cómodamente en un sillón; cierra los ojos e intenta tranquilizarte unos segundos.
  • Toma el aire por la nariz, retén el aire unos instantes y luego suéltalo por la boca. Respira por la nariz y suelta el aire por la boca.
  • Permite que el aire no se quede en el pecho, sino que penetre hacia el estómago; es decir, intenta, en las respiraciones, no mover el pecho y sí el vientre (para esto puedes ayudarte poniéndote una mano en el pecho y otra sobre el estómago).
  • Cuenta mentalmente “uno” al inspirar y, al soltar el aire, piensa y dite a ti mismo una palabra tranquilizante (paz, relax, calma…). Sigue contando “dos” y, de nuevo, repite la palabra relajante elegida. Así, hasta diez y después vuelve a iniciar la cuenta. Repite la palabra relajante.
  • Permanece concentrado/-a en la propia respiración; atento a cada uno de los pasos anteriores. No dejes que en tu mente entren pensamientos que te puedan perturbar. Concéntrate en la respiración.

 




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