Vacunas, qué son y para qué sirven

Escrito por Ribera Salud

Si hay un aspecto sanitario que genera debate actualmente es el de las vacunas. Si son contraproducentes, si sus efectos secundarios causan enfermedades, si se prueban en animales… Un sinfín de comentarios que nos llevan a plantearnos el porqué de su uso y si realmente son tan beneficiosas cómo creemos.

Según la OMS se entiende por vacuna “cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos”. En otras palabras, son armas que el cuerpo utiliza para defenderse de agentes externos que causan enfermedades como bacterias y virus. De ahí que las vacunas sean una forma eficaz de proteger la salud.

Existen 4 tipos diferentes de vacunas:

  • Vacunas de virus vivos. Para producirlas se utilizan microorganismos debilitados. La del sarampión, la rubeola o la varicela corresponde a esta categoría.
  • Vacunas toxoides. Se fabrican a partir de una toxina generada por un microorganismo, esto hace que inmunice contra los efectos pero no contra la infección en sí. El tétanos o la difteria son vacunas toxoides.
  • Vacunas inactivadas. Se realizan con fragmentos de la bacteria o el virus, la de la gripe es un buen ejemplo de vacuna inactivada.
  • Vacunas subunitarias. Se reproducen de forma artificial partes del microorganismo. La meningocócica o la neumocócica pertenecen a este grupo.

Las vacunas han permitido reducir de forma muy significativa la incidencia de algunas enfermedades infecciosas. La viruela es un buen ejemplo de la eficacia de las vacunas, y es que gracias a las campañas de vacunación es una enfermedad considerada como erradicada. Se ha conseguido además que enfermedades cómo el sarampión o la poliomelitis estén en unos niveles muy bajos de infección.

A pesar de todos los beneficios conocidos, los mitos y suposiciones que envuelven este campo sanitario genera desconfianza en algunas partes de la población:

  • En países desarrollados y con unas condiciones de higiene buenas las vacunas no son necesarias. Esto no es cierto puesto que la higiene no es suficiente para detener enfermedades infecciosas. Los programas de vacunas son necesarios y responsables de la protección que nos ofrecen los sistemas de salud de países desarrollados.
  • Las Vacunas pueden causar autismo. Otra afirmación falsa fundada en una publicación de 1986 en la que se relacionaba la vacuna triple vírica con el desarrollo del autismo. Después de una investigación se demostró que los datos eran falsos y que dicha relación era inexistente.
  • Vacunarte te inmuniza de por vida. Esto no es siempre así , de hecho hay vacunas, como la del tétanos, que requieren dosis de recuerdo para que el sistema inmune siga respondiendo.
  • Los alérgicos al huevo no pueden vacunarse. Es cierto que algunas vacunas requieren como medio de cultivo huevos embrionarios de pollo, lo que hace que una cantidad residual de la proteína del huevo se quede en la vacuna. Siempre que la vacunación sea controlada en el centro sanitario o que no exista una contraindicación médica previa no debe existir problema.
  • Si viajo al extranjero, tengo que ponerme muchas vacunas. Esto depende del país, el tipo de viaje, la época del año o la salud y vacunas que tenga el viajero. Antes de viajar visita un centro de vacunación internacional.

En cualquier caso y antes de vacunarte consulta con tu médico para que resuelva tus dudas y te asesore para tomar la mejor decisión .




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