Aire acondicionado y ventilación: nuestro primer verano COVID

Escrito por S0p0rt3

Vivimos nuestro primer verano COVID y seguimos aprendiendo sobre la marcha cómo adaptar nuestro día a día a la que, de momento, parece una convivencia forzosa con el coronavirus.

Entre las medidas de prevención de contagios, nadie duda ya de que lavarse las manos con frecuencia, el uso de la mascarilla y la distancia social son clave. Además, diferentes estudios apuntan a que los espacios abiertos y la actividad al aire libre reducen las posibilidades de contagio, siempre que se respete la distancia social. Pero ¿qué hacemos cuando hace tanto calor que no podemos estar al aire libre? Y por lo mismo ¿qué haremos cuando haga frío?

Y es aquí cuando entra en juego el post de nuestro blog de Salud de hoy, sobre el buen uso del aire acondicionado y la importancia de la ventilación. Sea cual sea la época del año. Y especialmente en tiempos de COVID, pero también sin él.

Aún se están estudiando y analizando los efectos secundarios del COVID en personas que contrajeron el virus en los últimos meses, tanto en pacientes leves como en aquellos que estuvieron más graves. Y nada parece demostrar que el aire acondicionado les perjudique más o menos que al resto. Así lo explica la neumóloga de Ribera Salud en el Hospital Universitario del Vinalopó, Beatriz Amat. “El aire acondicionado debe estar siempre a la temperatura adecuada: 20-22 grados si la luz solar es directa y 23-26 si la luz solar es indirecta”, asegura nuestra especialista, que añade que “la humedad recomendada es del 50%” y en cualquier caso “no debe ser menor del 20% ni mayor del 80%”, porque en uno u otro sentido, podría afectar a nuestra salud respiratoria.

En un informe titulado “COVID19, un contaminante que flota en el aire” y que pretende dar “un enfoque desde la salud medioambiental para reducir la transmisión de SARS-CoV2” se proponen “una serie de medidas que pueden ser útiles para reducir la transmisión de Sars-CoV2 y disminuir la carga viral en el aire interior de escuelas, lugares de ocio y trabajo”. Este estudio, que firma el doctor Ortega García y que avala la Universidad de Murcia, asegura que “el COVID19 es un contaminante biológico medioambiental del aire, que se concentra y deposita durante horas en los espacios cerrados” y recuerda que “cada vez hay más evidencias de que el coronavirus Sars-CoV2 puede permanecer en el aire durante más tiempo y a distancias más largas de lo que se pensaba originalmente”.

Por eso, añade este mismo estudio, “realizar actividades educativas, sociales y laborales al aire libre nos parece la mejor opción donde sea posible”. Además de esto, recomienda encarecidamente abrir ventanas y puertas porque “asegura una buena ventilación para reducir la carga viral”. Por lo que respecta al aire acondicionado, “cuando se usan adecuadamente, los filtros de aire y sistemas de ventilación (…) pueden ayudar a reducir los contaminantes en el aire, incluidos los virus sobre todo en un espacio pequeño u hogar”. “El uso de filtros de aire por sí solos no puede garantizar una calidad de aire adecuada, particularmente cuando la ventilación es insuficiente. La concentración de CO2 está directamente relacionada con el índice de ventilación del ambiente interior”, explica. A lo que añade: “Un enfoque importante para reducir las concentraciones de contaminantes o contaminantes del aire interior, incluidos los virus que puedan estar en el aire, es aumentar la ventilación, la cantidad de aire exterior que ingresa al interior”.

Según este estudio “cuanto mayor es el número de personas en un ambiente interior, mayor es la necesidad de ventilación con aire exterior. En otras palabras, la tasa de ventilación debe basarse en la cantidad de personas que ocupan un espacio interior (y algunos otros factores). De hecho el realizar actividades al aire libre o en la naturaleza tiene mucho menos riesgo de transmisión de covid”.

Por último, como en todas las medidas de prevención y seguridad, se apela a la corresponsabilidad y la participación ciudadana para ayudar, entre todos, a frenar la propagación del virus.

 

PRINCIPALES CONSEJOS:

  1. El aire acondicionado debe estar siempre a la temperatura adecuada: 20-22 grados si la luz solar es directa y 23-26 si la luz solar es indirecta.
  2. La humedad recomendada es del 50% y en ningún caso debe ser menor del 20% ni mayor del 80%.
  3. En la medida de lo posible, disminuir o incluso evitar la recirculación de aire en los equipos de climatización. Asegurando, si necesario, un correcto sellado de las compuertas de retorno.
  4. Aumentar la VENTILACIÓN de las estancias climatizadas impulsando el 100% del aire proveniente del exterior.
  5. En los sistemas de climatización, evitar los cortocircuitos entre la extracción y la impulsión de aire “fresco”
  6. Aumentar horarios de funcionamiento de los sistemas de climatización/ventilación Preferentemente 24 horas / 7 días a la semana.
  7. Consultar con especialistas en ventilación una correcta circulación del aire en espacios cerrados.
  8. Si es posible, monitorizar la calidad del aire interior. A más CO2, más riesgo de presencia de virus.

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