Anorexia y bulimia: más allá de la báscula

Escrito por Departamento de Salud de La Ribera

Alrededor del 5% de las mujeres jóvenes presentan conductas alteradas de la alimentación en las sociedades occidentales. Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) como la anorexia y bulimia constituyen hoy por hoy un importante problema de salud, sobre todo entre las adolescentes. La anorexia nerviosa y la bulimia representan los TCA más graves de nuestra sociedad. Especialistas de Ribera Salud te explican en este post, qué son los TCA, qué incidencia tienen en nuestra sociedad y cuáles son los principales factores de riesgo.

¿Qué son la anorexia y bulimia?

A continuación te explicamos detalladamente qué son la anorexia y bulimia, para que sepas diferenciarlas claramente. La anorexia nerviosa consiste en una pérdida voluntaria de peso por un deseo patológico de adelgazar y un intenso temor a la obesidad. Las personas que presentan este trastorno se niegan a mantener un peso corporal igual al mínimo que les corresponde por edad y estatura, ya que tienen una imagen distorsionada de sí mismas, apreciando su silueta como más gruesa de lo que realmente está. Para perder peso, el paciente con anorexia nerviosa recurre a medidas como la reducción excesiva de su alimentación y la realización de ejercicio físico -anorexia nerviosa de tipo restrictivo- o a la utilización de diuréticos y laxantes y los vómitos provocados -anorexia nerviosa de tipo purgativo-.

Por su parte, la bulimia es un trastorno que se caracteriza por la ingesta de gran cantidad de comida sin control, tras la cual la persona que la padece utiliza diversos métodos regulares para evitar el aumento de peso, como vómitos, uso y abuso de laxantes, toma de diuréticos, realización de dietas o periodos de ayuno y ejercicio físico excesivo.

Ambos Trastornos de Conducta Alimentaria producen una desnutrición progresiva en quien los padece, así como trastornos físicos y mentales que pueden ser graves e incluso conducir a la muerte.

Incidencia en nuestra sociedad

Es difícil estimar la prevalencia de estos trastornos, sin embargo la mayor parte de las investigaciones publicadas recientemente coincide en el aparente aumento del número de casos de estos trastornos en los países desarrollados en los últimos 50 años.

En las sociedades occidentales, entre el 0,5% y el 1% de las mujeres adolescentes presentan anorexia nerviosa, aunque, si tenemos en cuenta los casos que reúnen algunos síntomas sin desarrollo completo de la enfermedad, hay que considerar un 5% las mujeres jóvenes que presentan conductas alteradas en la alimentación. Por su parte, la bulimia aparece entre el 1% y el 3% de las mujeres jóvenes.

La edad de inicio de la anorexia nerviosa es al final de la pubertad o comienzo de la adolescencia, mientras que la bulimia suele comenzar más tarde, al final de la adolescencia y en edad juvenil.

Los TCA están vinculados de forma rotunda al sexo femenino y a la adolescencia. Solo entre el  5 – 10 % de los afectados son hombres y en éstos se da con más frecuencia la bulimia o el síndrome por atracón que la anorexia nerviosa, aunque también entre ellas es superior la prevalencia de bulimia.

La letalidad de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) es la más alta entre las detectadas por trastornos psiquiátricos.

¿Por qué una persona sufre anorexia o bulimia?

Los factores de riesgo que influyen en la aparición de anorexia y bulimia son amplios y variados. Hasta el momento se había señalado especialmente a la moda, la belleza y el culto al cuerpo como principales causantes de la anorexia, pero hoy se sabe que en su aparición también intervienen otros factores. El origen de esta enfermedad se encuentra, en definitiva, en una combinación de factores biológicos (cambios físicos), neuropsicológicos y sociales.

Algo similar ocurre con la bulimia. Sus causas exactas no se conocen, pero se cree que influyen varios factores incluyendo presiones culturales y familiares, desajustes químicos en el organismo, trastornos emocionales y de la personalidad.

Existe una serie de factores concretos que pueden influir a la hora de que el o la adolescente presente algún trastorno de la alimentación como anorexia y bulimia. Estos factores son:

  • Dificultades emocionales-rechazo real o imaginario de los padres, del profesorado y de otras personas de su entorno: clima familiar desfavorable; tristeza, depresión.
  • Rigidez y normas estrictas en el acto de la comida-la conducta inflexible que obliga a comer puede ser el origen de la anorexia, ya que viven repetidamente situaciones desagradables.
  • Reclamo de la atención y afecto de los padres,mostrando hostilidad hacia ellos: de este modo, logran preocuparles y angustiarles, descargando con éxito su agresividad.
  • Sentimiento de autocastigo por baja autoestima e infravaloración.
  • Personalidad perfeccionista, muy sensible, con inseguridad, ausencia de apetito o con alguna experiencia desgraciada.
  • Miedo a convertirse en mujer y aceptar su sexualidad.
  • Deseo de perder peso y lograr una figura estilizada acorde con la moda.

Señales de alarma de anorexia y bulimia

Los Trastornos de Conducta Alimentaria como la anorexia y bulimia van acompañados de determinados comportamientos que nos pueden poner sobre aviso de que alguien cercano a nosotros está sufriendo un trastorno de la alimentación:

Anorexia

  • Seguimiento de dietas restrictivas
  • Reducción de las cantidades de comida
  • Saltarse comidas
  • Evitar comer ciertos alimentos como dulces, patatas, pasta o pan
  • Consumo de productos bajos en calorías o ricos en fibra
  • Pérdida de cinco kilos en menos de seis meses
  • Irregularidades en la menstruación
  • Miedo intenso al aumento de peso
  • Pesarse muy a menudo
  • Verse gruesa aún con un peso normal o criticar continuamente determinadas partes del cuerpo; disimular partes del cuerpo juzgadas insatisfactorias y exagerado interés en la publicidad de productos adelgazantes.

Bulimia

  • Cambio del estado de ánimo -depresión, irritabilidad- Baja autoestima
  • Distanciamiento de amigos y familiares
  • Evitar comer en lugares públicos
  • Frecuentes comentarios sobre el peso, las tallas, el aspecto físico y la alimentación
  • Inquietud y nerviosismo en las horas de las comidas
  • Restringir crecientemente alimentos grasos o con altos contenidos en hidratos de carbono.
  • Tendencia a prolongar el tiempo dedicado a comer hasta quedarse sola y deshacerse con facilidad de la comida.
  • No reposar tras las comidas, realizar ejercicios exagerados, largas caminatas o carreras y control excesivo de las calorías y del peso.
  • Ir al baño tras la comida y provocarse el vómito que generalmente enmascaran con ruido para disimular.
  • El vómito reiterado agranda las glándulas parotídeas y muestra una cara redondeada, la piel del rostro sufre irritación por la acidez del vómito.
  • Búsqueda constante de información sobre dietas, recetas de cocina y nutrición.
  • Suelen huir o desaparecer de situaciones que le generan estrés (discusiones, comentarios críticos…) y acumular la tensión durante el día. Tras esos momentos de tensión y por la tarde-noche, cuando la capacidad de aguante de la tensión claudica, se acentúa la necesidad imperiosa del atracón.
  • Pérdida de peso significativa no reconocida, excusada o minimizada.

Si ha detectado alguno de estos síntomas en alguna hija/o o conocida, acuda al especialista para que les ayude. No olvide que un diagnóstico precoz puede hacer que el tratamiento sea más efectivo para el paciente.

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