Cómo lidiar con la intolerancia a la lactosa

Escrito por Ribera Salud

¿Cuándo tomas leche o productos lácteos sientes unas ganas repentinas de ir al baño y dolor abdominal? ¿Tienes malestar cada mañana después de tomar leche? Si es así, probablemente tengas intolerancia a la lactosa.

En lenguaje coloquial, la lactosa es el azúcar presente en la leche y en cualquier producto que deriva de ella. La lactasa es una enzima que se encuentra en el intestino delgado y es la encargada de descomponer la lactosa. Se dice que una persona tiene intolerancia a la lactosa cuando la lactasa de su intestino no es capaz de realizar adecuadamente esta función.

¿Cual es la causa de la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa puede deberse a dos factores concretos: genético y geográfico.

Por razones genéticas, algunas personas pierden la capacidad de producir la lactasa a partir de la infancia. Por este motivo se puede manifestar la intolerancia ya en la edad adulta.

En cambio, para entender el factor geográfico, debemos remontarnos a la historia de la evolución del ser humano, puesto que en su origen era cazador y únicamente consumía la leche materna durante sus primeros meses de vida. En el norte de Europa y los Balcanes, nacieron los primeros pastores, como consecuencia el ser humano comenzó a consumir leche y desarrolló su tolerancia en la edad adulta. Por ello, los europeos somos los que mejor toleramos la leche y los africanos, sudamericanos y asiáticos suelen tener más problemas.

¿Cuáles son sus síntomas y cómo se diagnostica?

Los síntomas pueden aparecer hasta 2h después de haber consumido algún producto lácteo. Los más comunes son:

  • Dolor e hinchazón abdominal
  • Extraños sonidos abdominales
  • Diarrea
  • Gases
  • Estreñimiento
  • Náuseas

Se pueden dar uno o varios síntomas a la vez, ya que a cada persona se le manifiesta de una forma. No obstante, es importante tener en cuenta que los síntomas de la intolerancia a la lactosa son similares a los que producen otras enfermedades del aparato digestivo.

Para descartar que no se trate de un problema más grave, los especialistas realizan la prueba del hidrógeno espirado (prueba del aliento). El paciente sopla en un tubo y se recoge su aliento. Seguidamente, toma una bebida dulce que contiene lactosa y de nuevo sopla por el tubo. Si se detecta una alta concentración de hidrógeno y metano en la segunda muestra, se considera positivo.

¿Qué puedes hacer si no quieres renunciar a los lácteos?

La lactosa está presente en más productos de los que parece. Además de estar en la leche, el queso y los yogures, también se encuentra en algunos postres, los helados, el pan de molde, la bollería, algunas carnes y embutidos, etc.

Dado el aumento de personas intolerantes a la lactosa, el mercado se ha puesto las pilas y cada vez existen más productos derivados de la leche que en su etiqueta incluyen “sin lactosa”. Puedes incluirlos en tu dieta diaria y no renunciar tajantemente a ellos.

Otra solución es consumir, de forma esporádica, suplementos de lactasa en gotas, pastillas o cápsulas. Puedes consumirlos pero nunca como algo habitual, sino cuando salgas de viaje o comas fuera de casa, a modo preventivo.

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Nesletter Ribera Salud

 




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