¿Piscinas? ¿Playa? Cuida de tus oídos allá donde vayas

Escrito por Departamento de Salud de La Ribera
  • Con la llegada del verano son habituales nuestras visitas a playas y piscinas, y con ello  el aumento de los casos de otitis externa. Expertos de nuestro Hospital ofrecen unos sencillos consejos para evitar que nosotros y/o nuestros hijos suframos este verano esta inflamación del conducto auditivo, provocada por diferentes tipos de bacterias u hongos.

Cada verano, el Hospital de Alzira atiende una media semanal de 5 casos de otitis externas. Esta afección se produce cuando el agua o la humedad disuelven la cera protectora del oído, haciendo que la piel del conducto auditivo sea sensible a bacterias y hongos.

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La causa más común de la otitis externa es nadar o bañarse en aguas que están sucias (lagos, ríos o estanques contaminados), aunque nadar en el agua clorada y limpia de una piscina también puede provocarla, ya que el cloro altera el pH de la piel del canal auditivo, haciéndolo más alcalino, y modifica sus mecanismos de defensa naturales, facilitando la infección. Aunque es una enfermedad frecuente en niños, la otitis puede afectar a cualquier persona que exponga sus oídos a mucha humedad durante un largo periodo de tiempo.

Según afirma la Dra. Palmira Pérez, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital de La Ribera, los síntomas de la otitis externa son:

  1. Picor de oídos.
  2. Inflamación del conducto auditivo.
  3. Intenso dolor espontáneo que aumenta si se toca el oído o el pabellón auditivo, pudiendo llegar a supurar.

En casos graves, el dolor se acentúa al tragar o mover los oídos y la capacidad auditiva puede disminuir; en estos casos, es muy importante acudir al médico, ya que la otitis externa puede desembocar en una infección crónica.

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Para reducir el riesgo de padecer una otitis este verano, los otorrinolaringólogos del Hospital Universitario de La Ribera recomiendan:

  1. Evitar el baño en aguas contaminadas y controlar el pH del agua de las piscinas.
  2. Secar los oídos cuidadosamente con una toalla o con un secador a la mínima potencia, después del baño.
  3. Utilizar una solución acidificante que equilibre el pH del oído.
  4. No utilizar tapones en el agua, a menos que se sufra alguna lesión o se haya sido operado del oído.
  5. Evitar el rascado o manipulado del conducto auditivo, ya que pueden producirse pequeñas heridas que posteriormente se infectan con la entrada de agua.
  6. No introducir en el oído instrumentos como bastoncillos de algodón, ni líquidos o aerosoles.



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