Se me cae mucho el pelo. ¿Puedo recuperar mi melena?

Escrito por S0p0rt3

La respuesta es sí. Son muchos los hombres que lucen orgullosos su calva, e incluso se rapan y cuidan su cabeza sin pelo tanto o más que los de pelazo. Pero es raro encontrar mujeres que no se preocupen si pierden mucho pelo, ven que empieza a “clarear” o incluso visulaizan la posibilidad de quedarse casi calvas. Y sucede más a menudo de lo que pensamos, con un efecto psicológico mayor en ellas que en ellos.

El tipo de alopecia más frecuente en mujeres es la alopecia androgénica, que es más habitual en mujeres posmenopáusicas “pero que cada vez vemos más en mujeres jóvenes”, según explica la doctora Iria Montero, dermatóloga en el Hospital Ribera Povisa. La causa, añade, es genética y multifactorial.

Como en los varones, la influencia de los andrógenos sobre los receptores del cuero cabelludo es la causa de que el pelo se vuelva cada vez más fino hasta el punto de que en algunas zonas el pelo sea tan débil que caiga y ya no vuelva a salir. Aunque no es tan habitual en mujeres como en hombres, cuando se produce esta situación su complejidad es mayor, porque este tipo de alopecia puede aparecer en pacientes con niveles hormonales alterados pero también normales.

¿Cuáles son los síntomas que deben alertar a una mujer sobre su pelo?

“En general, el primer síntoma de la alopecia androgénica es la disminución de densidad en determinadas zonas del cuero cabelludo, lo que conocemos como clarear. En el caso de la mujer, la zona más afectada suele ser la parte superior de la cabeza, notando cómo la raya del peinado es cada vez más ancha y disminuye la densidad general del cabello, extendiéndose a la zona superior del cuero cabelludo”, explica la doctora Montero.

El pelo se vuelve débil, se va cayendo poco a poco y no se regenera como debería. El problema es real desde el momento en el que a la mujer le afecta.

¿Quién y cómo nos lo pueden diagnosticar y tratar?

El diagnóstico de la alopecia androgénica es fundamentalmente clínico, mediante la exploración visual de un médico especialista. El grupo Ribera cuenta con dermatólogos como la doctora Montero, con una amplia experiencia y conocimiento de esta patología, y con profesionales especialistas en Medicina y Cirugía capilar, como el doctor Carlos Caballero, que pone en valor esta alta especialización en el grupo, con el que ha empezado a colaborar pasando consulta en el Hospital Ribera Santa Justa. “Hay mucho intrusismo en esta especialidad y a veces tenemos que intentar arreglar verdaderos desastres”, asegura.

Los tratamientos pueden ser quirúrgicos, con implantes capilares, o no, lo que se conoce como mesoterapia capilar, que consiste en la bioestimulación de las células capilares a partir de pequeñas inyecciones subcutáneas e indoloras.

El doctor Caballero asegura que para el implante capilar se utiliza anestesia local, y que en el caso de la mujer “puede realizarse sin problemas sin cortar su actual melena”. “El implante capilar es el procedimiento cada vez más frecuente de trasplante de cabello que consiste en trasladar unidades foliculares o folículos ( grafts) de la zona posterior y lateral del cuero cabelludo (zona occipital y temporal de la cabeza) hacia la zona frontal, típicamente sensible a experimentar calvicie o alopecia. Es decir , sacamos cabello de la zona de atrás del cuero cabelludo, que es una zona libre de receptores androgénicos, no sensibles a la caída por acción hormonal, para implantarlo en la zona anterior, primera línea, entradas, mechón central y también coronilla”, explica ell doctor Caballero.

Nuestro especialista en implantes capilares asegura que la mayoría de las mujeres se decanta por lo que conocemos como trasplante long hair, “que consiste en rasurar pequeñas ventanas rectangulares debajo de la melena para extraer de ahí las unidades foliculares que luego implantaremos en las zonas afectadas”, explica. “En apenas dos días, las zonas rasuradas vuelven a estar tupidas y las del implante también se van cubriendo poco a poco”, añade.

Todas las consultas previas a un tratamiento incluyen una tricoscopia, un estudio en el que “con un microscopio digital, que incluye un densitómetro, se valora la zona donante, la densidad y la calidad de los folículos, antes de proceder a la extracción y trasplante”, explica el doctor Caballero.




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